La paradoja de Teseo

¿Qué nos hace ser nosotros mismos?

Cada siete años, nuestras células se regeneran, se sustituyen y crean un nuevo yo.

Nuestra memoria se vuelve selectiva y olvidadiza; nos hace recordar, tal vez, solo lo que le conviene.

También cambiamos de parecer, traicionamos ideas antiguas por nuevos enfoques que, en su momento, pudieron causarnos rechazo o parecernos antagonistas.

Aun así, seguimos diciendo yo.

Quizá no seamos el barco en constante cambio; quizá seamos la travesía misma a la que llamamos vida.

Y tú, ¿qué opinas?


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *