Laika

El 3 de noviembre de 1957, Laika fue enviada al espacio a bordo del Sputnik 2. En un alarde de soberbia, la humanidad se creyó heroica por haber sellado su trágico final.

Horas después del lanzamiento, la telemetría delataba la verdad: demasiado calor, demasiado miedo… demasiado tarde para ella.

Pero justo cuando la cápsula parecía su tumba, un destello azul cruzó el frío espacio. La Voluntad del Universo se cruzó ante el animal.

Un portal invisible a los ojos humanos la extrajo de la estrecha y abrasada cápsula que se precipitaba hacia la reentrada.

Flotando en aquel viento cósmico, silencioso y cálido, Laika encontró la calma y un nuevo hogar.

Aquellos humanos jamás supieron de su destino, y desde su nueva morada, emitió un ladrido que resonó con una fuerza que ninguna antena pudo captar.


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